La pregunta llega cada semana a nuestra bandeja. Quiero desarrollar una aplicación con inteligencia artificial para mi negocio. Cuánto cuesta. La respuesta honesta nunca es un número único, pero sí puede ser un marco claro que te permita comparar cotizaciones sin sentirte perdido. Este texto es ese marco, con rangos reales basados en los proyectos que entregamos desde Ecuador durante el último año.
Antes de hablar de precios hay que entender qué determina el costo. Tres cosas mueven el número final. La complejidad del producto, medida en cantidad de flujos distintos que el usuario puede recorrer. La cantidad de integraciones con servicios externos, desde pagos hasta WhatsApp y ERP del cliente. Y la profundidad del componente de IA, que va desde un agente que solo responde preguntas hasta un sistema que toma decisiones operativas con herramientas y memoria. Un proyecto caro no siempre es el que se ve más sofisticado. Muchas veces es el que tiene lógica de negocio densa debajo de una interfaz simple.
El primer escalón son las landing pages con algún componente inteligente. Son sitios donde el principal valor está en presentar la oferta de una empresa con claridad y convertir visitantes en leads. El componente de IA suele ser un chat que responde preguntas frecuentes y captura datos, o un asistente que arma cotizaciones básicas. En Ecuador este tipo de proyecto se cotiza entre dos mil quinientos y seis mil dólares. Incluye diseño, desarrollo, integración con un CRM simple, deploy y treinta días de soporte. El plazo típico es de dos a tres semanas. Quien cobra menos de dos mil dólares por algo así está sacrificando diseño o está entregando un template disfrazado. Quien cobra más de siete mil está inflando el precio o construyendo cosas que no necesitás.
El segundo escalón son los MVPs de producto. Acá hablamos de aplicaciones con autenticación, dashboard para el usuario final, panel de administración, pagos recurrentes o por transacción, y un componente de IA que hace trabajo útil. Ejemplos típicos son una plataforma de gestión para una clínica que genera reportes automáticos, un marketplace con recomendaciones inteligentes, o una herramienta B2B con un agente que automatiza tareas operativas. Un MVP de este tipo se cotiza entre ocho mil y veinticinco mil dólares. El rango es amplio porque depende de cuántos roles de usuario hay, cuántos flujos de pago, si necesita app móvil nativa o basta con una web responsive, y qué tan profundo es el componente de IA. El plazo típico es entre cuatro y diez semanas.
El tercer escalón son las plataformas completas con múltiples módulos, agentes autónomos orquestados y escalabilidad para miles de usuarios concurrentes. Son productos que ya dejaron de ser MVP y viven como negocio. Un CRM con agentes de voz que atienden llamadas entrantes, un sistema de logística con agentes que coordinan rutas, una plataforma B2B que factura en varios países con lógica fiscal distinta. Acá el rango es entre treinta mil y ciento cincuenta mil dólares, con plazos de tres a nueve meses. La mayoría de proyectos no llegan a este escalón ni lo necesitan, pero cuando es el caso, la inversión se justifica porque el producto es el corazón del negocio.
Sobre esos costos de construcción se montan los costos mensuales de operación. Acá está la parte que más cotizantes honestos omiten. El hosting en Vercel cuesta cero dólares hasta cierto uso, luego veinte dólares por miembro del equipo técnico. Supabase empieza gratis y pasa a veinticinco dólares al mes cuando la base tiene carga real. La API de Claude depende del uso, pero para una aplicación con mil usuarios mensuales y uso moderado del agente, estimás entre cincuenta y trescientos dólares. Si tu producto manda emails, Resend te cuesta entre cero y veinte dólares. Si tenés pagos, Stripe o PayPhone cobran un porcentaje de cada transacción, no fijo. Sumado, una aplicación pequeña en Ecuador opera entre cien y quinientos dólares al mes. Una aplicación mediana entre quinientos y dos mil dólares. Una plataforma grande puede llegar a cinco o diez mil dólares al mes sin sorprender.
La pregunta siguiente es por qué es más barato que contratar un equipo interno. Un desarrollador senior en Ecuador cuesta entre mil quinientos y tres mil dólares al mes en sueldo, más beneficios, más equipo, más gestión. Un equipo mínimo para construir una plataforma seria son tres personas: un desarrollador senior, un diseñador, y alguien que gestione producto y clientes. Eso son entre seis mil y diez mil dólares mensuales de estructura antes de entregar nada. En cuatro meses gastaste entre veinticuatro y cuarenta mil dólares, y todavía no tenés el producto en producción porque arrancar un equipo nuevo toma tiempo. Contratar un squad externo que ya opera junto, que ya tiene procesos, que ya tiene stack, reduce ese costo sin sacrificar calidad. El precio cerrado elimina el riesgo que vos tendrías que absorber si fuera equipo propio.
El retorno esperado depende del tipo de negocio. Para proyectos que automatizan tareas operativas, el retorno típico es el salario anual de una o dos personas que dejás de necesitar, lo cual paga la inversión en menos de un año. Para productos que generan ingresos directos, el criterio es que el MVP empiece a facturar dentro de tres meses desde el lanzamiento, aunque sea a escala pequeña, para validar que el mercado existe antes de invertir más. Proyectos que no cumplen ninguno de esos dos criterios probablemente no deberían existir como software todavía.
Desarrollar una app con inteligencia artificial en Ecuador en 2026 cuesta menos de lo que solía costar hace tres años, y el motivo no es que los desarrolladores cobren menos. El motivo es que las herramientas se volvieron radicalmente más productivas. Si tu proveedor sigue cotizando como si estuviera construyendo software al estilo de 2022, está vendiéndote un precio que ya no corresponde al trabajo real.